PEDRO Y JULIÁN
- Roberto Sosa López

- 5 may
- 2 Min. de lectura
Por Roberto Sosa
Segunda llamada, Paloma se para en proscenio para anunciar que no habrá función, se suspende hasta nuevo aviso. La pandemia por Covid-19 para todas las actividades, la indicación es que todos debemos quedarnos en casa. Sin poder trabajar en el teatro, Paloma regresa a su natal Mérida, su madre Martha se sorprende de verla llagar. Ya instalada recibe una llamada, deberá hacerse cargo de dos niños, Pedro y Julián.
Con esta premisa inicia la obra, una historia que atraviesa la pandemia y viaja a Yucatán para hablarnos de familia y las infancias abandonadas; con pájaros, pavos, tortugas, flamencos, pollos, gatos y perros, en un ambiente cálido, rodeados de vegetación y con dos hamacas donde sueñan Pedro y Julián. La dramaturgia, dirección y actuación son de Conchi León, como sucede en todas sus obras, nos acerca desde la imaginación a los colores, ambientes y sonidos de su tierra natal.

La dramaturgia es en parte un biodrama con la cual rinde homenaje a su madre; Paloma es ella y ella es su madre. La obra está inspirada –datos del boletín de prensa- en una experiencia personal durante la pandemia. “Creí que iba a cambiar la vida de dos niños y en realidad fueron ellos quienes cambiaron la mía…”. El relato es divertido y emotivo, Paloma tiene el reto de hacerse cargo de dos niños que fueron abandonados por sus padres.
A Paloma la interpreta Tamara Vallarta, una actriz con experiencia y probado talento, junto con Conchi construye al personaje; cuidan el acento al hablar, lo hacen como se expresan allá en Mérida. La instruyó y le habló lo que fue para ella la experiencia con los dos niños huérfanos, Tamara abreva de estas vivencias para habitar al personaje. Es una mujer recia, que impone disciplina, con mal carácter, pero profundamente humana (igual que Conchi…creo).

Complementa el elenco, Clemente Vega, Oswaldo Ferrer, Gianni Ríos y Daniel Macías (alterna con Oswaldo Ferrer). Trabajan con títeres para dar vida a los personajes, humanos y animales. Con su labor logran la atención del público infantil, los meten al relato, consiguen que sientan empatía con Pedro, Julián y sus mascotas. Se trata de un buen espectáculo pensado para las infancias; la puesta en escena los entretiene y emociona.
Pedro y Julián es una historia triste, con dos niños que han perdido lo más esencial en su temprana existencia: padres y hogar. Es teatro que les habla a los niños de una realidad terrible como es el abandono infantil. Y la complejidad que es vivir en una casa ajena y con personas que no son su familia. Sin embargo la historia es narrada de forma lúdica, con títeres y mascotas; con Martha y Paloma llenando el vacío emocional que Pedro y Julián sienten y padecen.
Diseño de escenografía e iluminación, Esaú Corona; video, Iván Aguilar; música original, Alejandro Preisser; vestuario Lourdes León. Las funciones son en el teatro Benito Juárez los sábados y domingos a las 13:00 horas, hasta el 17 de mayo.




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