AZUL BOSQUES
- Roberto Sosa López

- 5 may
- 2 Min. de lectura
Por Roberto Sosa
Así se llama y se presenta en total desnudez, narra algo como un diario personal; sabe que el Estado observa y escucha todo. Ahora la manera de controlar a la población es a través del deseo, el apetito sexual que los esclaviza. Si Azul quiere tener sexo debe aplicar y esperar a ser elegido. La distopía que nos formuló George Orwell en su novela 1984, aparece en ésta obra; el Estado (el Gran Hermano) tiene el control a través del placer sexual.
La autoría, dirección y actuación son de David Gaitán. Es “una distopía sexual” dice el boletín de prensa. Hoy el mundo se acerca a lo distópico. La obra es una representación ficticia de una sociedad futura indeseable, con el Estado en control de todo. Es el futuro que Gaitán vislumbra en esta obra, juega con una distopía. El texto tiene su perfil, con esa forma de escribir y hacer teatro; se inspira –quizá- en la novela de Orwell pero muy a su estilo.

Dirigir, actuar y escribir es un gran reto, el monólogo lo hace suyo; un buen resultado se logra conjuntado a un gran equipo, cómplices detrás que lo sigan y contribuyan a una buena puesta en escena. Están: Anna Adriá Reventós en el diseño de escenografía e iluminación; Jerildy Bosch, vestuario; composición musical y diseño sonoro, Andrés Mota; video, Gabriel Zapata. Gente con capacidad creativa, sin duda.
Como actor David es buen dramaturgo y director, acá lo hace bien, no tiene quien lo dirija, su asistente realiza un buen trabajo. Pararse en el escenario, transitar la historia, desnudo y luego vestido, es desafiante; matizar, construir y habitar al personaje, es también complicado. Lo cierto es que sobre el escenario está un creador con talento probado; quizás nos gusté o no lo que presenta, pero se arriesga y no se repite, es su mayor virtud. El resultado está bien logrado.
Azul Bosques es otra obra donde el autor pone la mirada en el futuro, “El mar es un pixel” y “Oso polar decapitado” son otras que toca el tema. Gaitán tal vez sea un Julio Verne del presente y sus obras se adelantan a cómo será el mundo del mañana. “Azul Bosques” tiene dos lecturas, nos habla del erotismo como arma de control bajo un régimen autoritario y la desobediencia civil pacífica. El personaje es un hombre común que hoy habita la imaginación, mañana la realidad, creo.
Un pino en la vía láctea la presenta en La Capilla Teatro los miércoles a las 20:00 horas hasta el 29 de julio.




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