OJOS DE ATARDECER
- Roberto Sosa López

- 21 jul
- 3 min de lectura
Por Roberto Sosa
Hacia la campiña en el momento del ocaso. El joven dramaturgo Konstantín Tréplev, se encuentra en estado inconsciente. A su lado Nina lo cuida, su estado es vulnerable. El escritor no terminó su obra, los personajes se congregan en su casa, desde la ficción la reunión crea una historia que tiene como referencia La gaviota del autor ruso Antón Chejov. Entre sueños Tréplev ve a su madre, la diva Irina Arkádina.
La casa contiene el aroma del campo, los personajes son citadinos. Los problemas de pareja entre Medevenko y Masha escalan y amenazan con romper la relación. Samanta llega esperando encontrarse con Tréplev, a cambio descubre a Medevenko, ambos se atraen. Nina cuida al escritor, lo admira, cuenta con la ayuda del joven Yakov. Entre Borja y Masha surge una pasión que los rebaza, ella está decidida a terminar con Medevenko.

Ojos de atardecer surge de la pluma de Luis Eduardo Yee, escribe la dramaturgia inspirado en la obra más representativa de Chejov, su reescritura es inteligente, toma la índole de la original con una relectura propia. Sitúa la historia en una casa en medio del campo y en la época en que el autor ruso la escribió. Su texto nos acera al mundo de un escritor de teatro, hijo de una gran actriz y los personajes que crea su imaginación.
La dirección es de Isael Almanza, la labor que hace con los jóvenes es sobresaliente, en sus obras aparece el talento que encuentra entre los egresados de las escuelas de actuación, esta puesta en escena lo suscribe; pondera las actuaciones. Su propuesta es acercar a Chejov con el espectador de hoy desde un ángulo distinto. La dirección de escena y de actores está en equilibrio con el texto y producción. El resultado está bien logrado.
Las actuaciones son de Andrés León (Tréplev), José Jaime Orozco (Borja), Mitzy Castro / Samantha Jasso (Arkádina), Naomi Castillón (Samantha), Pamela Cervantes (Masha), Ricardo Ripol (Medevenko), Víctor Hugo Villanueva (Yakov) y Ximena Olman (Nina). Los actores hacen bien su trabajo, está nivelado; las actrices no, les falta llegar. Con el correr de las funciones la obra tendrá equilibrio en trabajo actoral, el elenco deberá obligarse a un mejor resultado.

Ojos de atardecer es teatro bien montado, con todas sus convenciones. La obra cuenta con una dramaturgia sólida, introducción, desarrollo, conflicto y clímax. El trabajo de los creativos tiene eso, creatividad; el concepto escénico de Thalía Palacios es una belleza, la casa-estudio de Tréplev refleja el universo de un autor en proceso creativo. La iluminación y decorado crean la atmósfera ideal para el desarrollo de esta historia.
La puesta en escena reúne el talento de dos creadores como Luis Eduardo e Isael, ya habían trabajado juntos en otra obra memorable: Casa calabaza, una puesta en escena que se quedó en la memoria colectiva de quienes aman el teatro. Acá nos vuelven a presentar un trabajo que nadie se debe perder; un Chejov visto desde otra perspectiva sin perder su esencia; los personajes chejovianos llenan al escena y nos llenan los sentidos.
Diseño de vestuario, Luis Roberto Orozco; concepto sonoro, Isa Almanza; guitarra en vivo, José Jaime Orozco; realización de telones, Taemi Casillas. Producción, Mariana Medina e Isa Almanza. Las funciones son el La Capilla Teatro los martes a las 20:00 horas hasta el 28 de julio.




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