Maroma: memoria viva de la Mixteca oaxaqueña convertida en experiencia escénica
- PREMIOS ACPT

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Recuperar un trozo de la memoria colectiva y las tradiciones de la Mixteca oaxaqueña es el objetivo de Maroma, espectáculo creado conjuntamente por Idiotas Teatro y Pasatono Orquesta que tendrá cuatro funciones a inicios de febrero en el Pabellón Escénico del Bosque de Chapultepec.
La puesta, que evoca los antiguos panteones de pueblo, es una reinterpretación contemporánea de la maroma mixteca, con música en vivo, danza y humor. También es la visión creativa de diversos artistas, como el pintor oaxaqueño Sergio Hernández, quien transformó en lienzos máscaras y el vestuario del elenco.

En el corazón de la obra se halla la figura entrañable de Manuel Montes, quien durante décadas encarnó al payaso, personaje emblemático de la maroma, una práctica acrobática, sincrética y festiva, realizada en algunas comunidades de México.
“Don Manuel era un poeta y, sobre todo, un repentista, que en la poesía popular es un improvisador. El payaso en la maroma es el personaje principal, el que lía su trabajo a través de la poesía, el canto, el baile, la acrobacia”, explica el fundador de Pasatono Orquesta, Rubén Luengas, quien tiene un vago recuerdo de Manuel Montes en la maroma.
El espectáculo recupera esta expresión socio-cultural en riesgo de desaparecer y la resignifica, recordando que la memoria también se construye desde el cuerpo, la fiesta y la comunidad. Se estrenó a mediados del año pasado en Oaxaca y se presentará en Ciudad de México -por mediación de la Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura- el sábado 7 y domingo 8 de febrero con dos funciones diarias a las 5 y 7 pm; la entrada es libre con cupo limitado.
Luengas, además, evoca la facilidad del icónico maromero para improvisar versos y su empatía con el público, haciéndolo famoso en toda la región. Incluso, en sus investigaciones como etnomusicólogo, descubrió cómo Montes hizo de una tragedia personal -cuando una vez cayó del trapecio- un acto cómico que comenzó a replicar hasta llevarlo de la enfermedad a la muerte.
Adoptada por el anecdotario popular, su leyenda inspiró la dramaturgia del montaje, escrita por Fernando Reyes Reyes, uno de los directores de Idiotas Teatro. Para crear ese universo donde lo real y lo fantástico se entrelazan, la agrupación combinó en Maroma técnicas como teatro de sombras, físico y de objetos, junto con versadas y acrobacia de piso.
“Nos basamos en la poética de la serpiente, es decir, como imagen de terror, seducción y muerte, la cual nos invita a pensar en las cuerdas utilizadas en la maroma tradicional y sus tinglados como un signo de renovación”, dice Cristian David, co-director de la compañía escénica.
A lo largo de 70 minutos, actores, músicos y acróbatas llevan al espectador por un viaje entre la vida y la muerte, concebido a partir de una profunda investigación artística y comunitaria.

Un homenaje a la tradición y a sus protagonistas
La maroma, como práctica cultural, forma parte de las fiestas patronales y celebraciones comunitarias en diversas localidades de México y se desarrolla, iniciando poco antes de la Navidad hasta la Cuaresma.
De acuerdo con Luengas, “La Cuaresma para el mundo mixteco es el tiempo de recogimiento y de un tiempo sagrado, donde toda la diversión mundana se acaba y con ello la maroma”, la cual es parte de su cosmovisión, su historia, sus danzas y la comunidad.
Maroma recupera ese espíritu y lo traduce en una puesta donde cada objeto, cada prenda y cada nota musical cuentan una historia ancestral. “Lo que están por presenciar es un recuerdo”, advierte la obra, una fiesta funeraria dedicada a los fantasmas de la maroma, donde las manchincuepas, los versos y la música buscan revivir escenas casi olvidadas.
En ella, plantea Cristian David, buscamos destacar aspectos de la cultura mixteca como “su música, sus tradiciones, sus cantadas, y el icónico payaso Manuel Montes”. Las escenas son ‘metafóricamente’ las memorias de él en la maroma”.
En escena, Diego Santana, Cristian David y Fernando Reyes Reyes dan vida a Bombardino, Saturnito y Cascarita, personajes que transitan entre el clown, la pantomima y la acrobacia, en un diálogo constante con la música en vivo, compuesta y dirigida por Rubén Luengas e interpretada por Pasatono Orquesta con 10 músicos en escena.
Este renombrado ensamble, con 27 años de trayectoria, se ha dedicado a la investigación y creación musical de Oaxaca. Violines, jarana, clarinete, metales, contrabajo, batería y guitarra construyen una atmósfera sonora, fusionando repertorios tradicionales como la chilena, el danzón y la marcha con un lenguaje contemporáneo influido por el jazz y la música popular.
La iluminación de Maroma fue diseñada por Edgar Mora, el diseño de cartel e ilustraciones por Alejandro Magallanes y el diseño de vestuario por Azucena Galicia.
Se presentará los días sábado 7 y domingo 8 de febrero, con dos funciones diarias, de entrada libre, a las 5 y 7 pm en el Pabellón Escénico del Bosque de Chapultepec
MAROMA. Fotos de Víctor Hugo Semeón




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