Nunca he estado en Dublín
- Carmen Zavaleta

- hace 40 minutos
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Por Carmen Zavaleta
Una de las comedias que definitivamente recomiendo en esta temporada es Nunca he estado en Dublín, original de Markos Goikolea y adaptada y dirigida por Marco Pacheco. Para su estreno la obra fue seleccionada en el laboratorio de Nuevas Dramaturgias de Donostia Kultura y fue presentada por primera vez en el teatro Principal de Donostia en 2023 en San Sebastián, España; apenas 3 años después llega a la Ciudad de México, en un montaje que es una grata experiencia escénica.
Los protagonistas son Mónica Huarte, Silverio Palacios, Miguel Tercero y Daniela Méndez, quienes con habilidad y precisión nos adentran al mundo de una familia que se reúne la noche de Navidad para intentar unirse después de años separados física y emocionalmente.

La circunstancia en la que arranca la obra es el primer gran acierto para que la historia funcione pues en la ficción (y también en la realidad), la Navidad siempre sitúa a las y los personajes en un escenario particularmente emotivo, en el que las relaciones humanas se redefinen o terminan por romperse.
Al ritmo de los villancicos, la madre Luz María, el padre Javier, y el hijo Martín se preparan en Nochebuena para recibir en casa a Verónica, la hija y hermana, que después de años regresa al hogar para reunirse con su familia, con quienes años atrás tuvo un altercado que los separó casi definitivamente; el encuentro es especialmente difícil y retador pues Verónica viaja acompañada de su novia.
Marco Pacheco elige acertadamente los elementos que componen la escena con el diseño de iluminación y escenografía de Leticia Olvera, el vestuario de Brisa Alonso y la música original de Maglog Orozco. El trabajo del equipo sitúa la acción en un departamento en el que se reconoce el paso del tiempo, desde los primeros años de la familia hasta la actualidad, los detalles permiten construir un universo familiar cercano en el que se puede reconocer la trayectoria y las relaciones de sus integrantes, lo que hace muy disfrutable las acciones como la hora de la cena, el ensayo de los villancicos o la entrega de los regalos.
El trabajo de las actrices y los actores es preciso, juntos construyen el ritmo y las circunstancias y lo más importante es que se dan el tiempo de jugar y disfrutarse en la escena, llevando los conflictos y sus identidades al límite lo que construye la buena comedia.
Nunca he estado en Dublín se presenta en el Foro Shakespeare (Zamora 7, colonia Condesa), miércoles 20:30 h. 90 minutos. Adolescentes y adultos. Boletos en taquilla y boletos.shakespeareycia.com




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