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Bernardo Gamboa y Diana Sedano en "La luz del Otro"

Es el año 2123. La tierra es una costra de asfalto y edificios vacíos en la que no quedan hábitats naturales. Guerras y pestes han exterminado a la humanidad casi por completo. Diana y Bernardo creen, cada quien, ser los últimos habitantes del Circuito 13. Durante los años de destrucción, ella se dedicó a cuidar de quienes agonizaban, mientras Bernardo logró sobrevivir manteniéndose constante

huida.


El destino inevitable parece ser la extinción, hasta que se dan cuenta de que no están solos. Entonces, ambos se enfrentan al infinito de posibilidades que plantea el encuentro con el Otro. Cuando finalmente se da este encuentro, ese Otro se convierte en su última esperanza, pero también en depositario de sus sueños y temores. La violencia se apodera de la relación, y sólo el descubrimiento del rostro del Otro les permitirá abrir la puerta a un nuevo entendimiento y, tal vez, a la

posibilidad de construir un nuevo mundo.


Después de cuatro exitosas temporadas de Tártaro, considerada una de las mejores puestas en escena de los últimos años, el Colectivo TeatroSinParedes regresa a los escenarios con La luz del Otro donde plantea una reflexión sobre nuestro presente desde la perspectiva de nuestro futuro: una visión del mundo que nuestros sucesores conocerán dentro de cien años, una posibilidad para la Tierra y

sus habitantes.


¿Qué alternativas se pueden ensayar desde el teatro? El equipo de La luz del Otro encontró inspiración en el pensamiento del filósofo lituano de origen judía, Emmanuel Lévinas. Durante la Segunda Guerra Mundial, él fue recluido en un campo de concentración, y gran parte de su familia, asesinada por el régimen de la Alemania nazi. Después de este horror, Lévinas se pregunta ¿cómo llegamos a este

punto?, y se da cuenta de que siempre se ha buscado entender el mundo partiendo del Yo. Es decir, desde una individualidad central que reduce la experiencia humana a unos cuantos conceptos. La identidad se ha entendido como diferencia:


Yo soy yo porque soy diferente del otro. La tradición filosófica (eurocéntrica, masculina) ha buscado comprender el mundo y a los demás para poder dominarlos.


Lévinas propone que lo ético es primero. Lo primero no puede ser conocer al otro con el fin último de dominarlo. En primer lugar, debe existir una actitud de responsabilidad ante el Otro, que en sí mismo es un infinito, es decir, es irreductible. Tengo que permitir al Otro ser (como un verbo dinámico, no como una identidad estática) y comprometerme con esta responsabilidad ética. Cuando me niego a asumir tal actitud, cuando me atemoriza la incapacidad de aprehender el infinito del Otro, surge la violencia. Por el contrario, poner la ética primero conduce a que la responsabilidad insaciable se convierta en una nueva identidad. Mi identidad ya no es ser diferente del otro, sino ser responsable del Otro.


Estas nociones han sido la inspiración para imaginar un encuentro. El encuentro entre dos seres que bien podrían ser los últimos habitantes del planeta. ¿Cómo llegamos a este punto?, se preguntarán. En su pasado hallarán horrores indecibles, sufrimientos que se amontonan unos sobre otros. Pero en ese encuentro, tal vez, se vislumbre una alternativa. Poco a poco, en las máscaras de sus identidades se

abrirán grietas de las que emergerá un brillo infinito: la luz del Otro.


Como todos los proyectos generados por TeatroSinParedes, desde hace más de 20 años, La luz del Otro pretende ser una obra que invite a la reflexión sobre uno de los retos más urgentes de la actualidad: nuestra convivencia con la naturaleza y con nuestros prójimos, así como las consecuencias de nuestras acciones sobre los ecosistemas.


Este proyecto reúne un equipo de creadores experimentados y talentosos que han desarrollado una gran complicidad y complementariedad a lo largo de los años, colaborando en múltiples ocasiones y entregando proyectos de gran calidad: Sergio López Vigueras, dramaturgia, escenografía e iluminación; dirección y producción general a cargo de David Psalmon; diseño sonoro de Daniel Hidalgo; Francisco Bringas se encargó de la música original adicional; Mario Marín del Río diseño de

vestuario; videoarte de Miriam Romero y las actuaciones de Bernardo Gamboa y Diana Sedano.


La luz del Otro es presentada por La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través de la Coordinación Nacional de Teatro, ISUZU Motors y el Colectivo TeatroSinParedes A.C., con temporada en la Sala Xavier Villaurrutia, del Centro Cultural del Bosque, del jueves 30 de marzo al domingo 7 de mayo.





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