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  • Roberto Sosa López

CAMILE CLAUDEL


Entrevista realizada por Roberto Sosa López a Yuriria Fanjul protagonista de Camille Claudel, monólogo nominado por los Premios ACPT


-RS. La obra la vi hace un par de años, me sorprendió el espectáculo por todo este lenguaje artístico que manejan; convergen la literatura, escultura, la danza y tu interpretación. Ver la forma en que te mimetizabas con la escenografía, fue como ver una escultura viviente, verdaderamente genial. ¿Cómo fue esa creación, quién lo propone y desde dónde es la visión?

-YF. Gracias por la pregunta, es muy bonita. Fue una colaboración entre el director de escena que es Diego Vázquez y yo. Mi formación es de teatro físico, me formé en un teatro donde no hay texto. Mi escuela fue la Jacques Lecoq, escuela de máscaras que trabaja casi a partir del mimo sin llegar al mimo, lo hace a través del gesto, es el teatro de gesto. A pesar que esta obra cuenta con un texto escrito, y estamos apegados al libreto tal cual, mi sensación fue entender el material con el cual Camila esculpía: el barro, el ónix, el bronce, el mármol. Trabajé mucho para entender la sensación de esos distintos materiales en mi cuerpo. Invité a Diego a dirigir la obra, inmediatamente entendió mi propuesta a nivel visual, más yo no sabía cómo se iba a convertir la obra; escribí un texto sobre la forma en que yo deseaba cómo se viera, tenía mucho material. A partir de ese texto, él propuso que no recreáramos las esculturas, sino trabajar con telas y que esas telas dieran la sensación de esos distintos materiales y trabajar mucho con el lenguaje físico para así implementar las sensaciones del barro en el cuerpo, del mármol en la tela y el bronce en la danza. Él es bailarín, su contexto fue muy acertado y muy potente, algo que se compaginó muy bien con mi formación de artista teatral física. En este sentido el texto pasó a un segundo plano; el primero es el lenguaje visual que también se vuelve texto de alguna manera, pero muy apegado a la historia de Camille, quien era una escultora de materiales en estudio. A partir de allí creamos la pieza. Hay un momento donde se mete a una tela y la tela se convierte en una falda, esa es la recreación de “El vals”; es muy impresionante verlo, cuando uno ha visto la escultura “El vals”, dices bueno hay una personita allí con una falda, sin embargo verlo en escena dices ah, esto es lo que Camila esculpió, lo que Camila estaba viendo, lo que ella sentía. Ese momento de la danza, ese movimiento que ella le pone a las esculturas, desde allí se puede experimentar de otra forma.

-RS. Todo este lenguaje artístico que mencionas se abraza a un contexto con una mujer que vive cosas muy complicadas, primero su tormentosa relación con el escultor Auguste Rodin y después no ser reconocida como artista, vive situaciones muy difíciles, circunstancias que hoy algunas mujeres siguen tolerando. ¿Cómo incluyen todas estas expresiones artísticas en un contexto donde la mujer atraviesa por este difícil proceso?

-YF. Es un proceso complicado para mí como actriz y como analista del texto, porque es una historia muy complicada, además está escrito en 25 viñetas de momentos de su vida en desorden cronológico. Inicia cuando tiene 80 años, la siguiente escena tiene 17, después 32, 50 y vuelve cuando tiene 90; es un ir y venir en esa historia que el público debe armar, una historia con muchos niveles de complejidad. La historia del amor imposible en su relación con Rodin, -como mencionas- además de ser su pareja es su maestro, esa relación es un Romeo y Julieta, un amor imposible; después la relación también imposible con su mamá quien la encierra en un hospital siquiátrico, una injusticia absoluta ya que nunca la vuelve a ver, no le permiten contacto con el mundo exterior. Luego la relación con el hermano, su gran amigo, después él se vuelve muy famoso, un dramaturgo y poeta importantísimo; embajador de Francia, China, Bélgica y Brasil entre otros, y de nuevo el amigo de Camille que es su hermano, es un artista famoso y reconocido y ella por ser muer, no. La temática también es la situación política y social del momento en relación con las mujeres, una parte muy importante de la obra. Esa cantidad de capas, ha sido una complejidad a la cual me tenido que echar un clavado para poder darles justicia a cada una de estas historias, que es una sola historia en sí misma, que en todo este engranaje se convierte en muchos textos. Poder inteligibilizar eso para el público, que no sea algo intimidante, como una bomba que haya que digerir; es así que a través de esas escenas de humor ella pueda invitar al público a seguirla en esas multiplicidades de capas, esa es la complejidad que toca; el público se confronta, porque se involucra y tiene que armar la historia. Porque dice ¿y ahora cómo? Ya me cortaron aquí, no estamos en su estudio, es el siquiátrico, ahora la exposición de Bruselas… su casa. En esta dinámica el espectador se involucra a fuerzas para poder armar el rompecabezas.

-RS. Honestamente te digo que no te conocía, no había visto tu trabajo; en tu biografía, por tu familia leo que por tus venas corre el arte, heredas sangre de artistas (Yuriria es nieta de José Ángel Espinoza Aragón conocido como Ferrusquilla, compositor, cantante y actor de la Época de Oro del cine mexicano, y sobrina de la actriz Angélica Aragón) ¿Qué tan complejo es contar con ese bagaje, esto que llevas contigo de familia para afrontar una obra con estas características, juega a favor o en contra?

-YF. Qué bonita pregunta, muchas gracias, nadie me había preguntado eso antes, y es algo que me cuestiono yo todo el tiempo. Hay dos partes, mi familia, sobre todo mi abuelo y mi tía fueron artistas muy exitosos, y la barra está muy alta. Yo nací con esos modelos que eran casi imposibles de superar, por un lado es intimidante, porque dices “nunca lo voy a lograr, mejor me dedico a otra cosa…” Y por otro lado, al mismo tiempo, es una sensación de ¡claro que sí…!!. Esto es casi como un linaje. Mi familia me apoya emocionalmente, fue como “tú decides meterte a esto, es bien difícil, y no va a estar fácil…” En este sentido lo he tomado de la mejor manera, he tratado de abrirme mi propio camino con mi propio estilo; mi abuelo tenía un estilo, mi tía el suyo y yo tengo uno propio. Me ha tomado mucho años consolidar mi estilo, poder tener cierta seguridad artística, te vuelves muy duro contigo mismo, como artista siempre dudas de ti dentro de tu casa, es sano pero a la vez es duro el camino. Porque te preguntas ¿Cuál es mi independencia, mi autonomía, cuál es mi originalidad y particularidad dentro de esta familia?. Por supuesto que son una referencia, mi abuelo es el héroe que tengo más presente en mi días; lo admiro y admiré tanto como ser humano y como artista que me motiva día con día a seguir peleando; para mi es una lucha diaria, no está fácil, no es como si ya tuviera marcado el camino y ya estás. Para todos los artistas es un trabajo personal, una lucha interna, esa lucha interna se tiene que ir recorriendo durante toda la vida y no se llega nunca, creo yo. Son una inspiración, una compañía y me abrasan, lo agradezco mucho.


Camille Claudel es una excelente puesta en escena, la estética, el arte de esta obra se desbordan del escenario; el mejor monólogo que vi en 2019.

Se presenta en el teatro Benito Juárez, le quedan dos funciones, 9 y 10 de octubre.


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CAMILLE CLAUDEL. Foto Roberto Sosa López

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