MALANDRITO
- Roberto Sosa López

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Por Roberto Sosa
Diminutivo de malandro, de forma coloquial en el barrio así se le dice al delincuente, bandido o malhechor. El Malandrito es un migrante que llegó a vivir a la Ciudad de México, salió de Venezuela porque allá “está cabrón…”. Su relato toma las dos formas de hablar de los barrios bajos en las capitales de estos dos países. El encuentro de las dos culturas es representado por un personaje que camina y se mueve en el barrio, entre la banda.

El malandrito es astuto, sobrevive al día, trabaja en un autolavado. En su andar por la calle, por el barrio, conoce a otros como él y también a gente distinta. El recorrido es por las calles de la ciudad y por su memoria. En Venezuela se quedó el recuerdo de su madre; su hermano enfermo espera que regrese pronto. Una mujer alivia su ansiedad y lo rescata de su soledad.
La dramaturgia es de Luis Vegas y Juan Carlos Franco; Luis actúa y Juan Carlos dirige. Luis Vegas es un actor migrante venezolano –datos del boletín de prensa- cuya trayectoria ha sido reconocida por la crítica; el texto se basa en sus propias experiencias, costumbres y hábitos que le permiten dar vida al personaje. La dramaturgia es un ejercicio de investigación de cómo viven y se mueven los jóvenes que habitan los barrios de las grandes urbes en Latinoamérica.
La dramaturgia nos habla de migración con un actor que le habla al espectador joven sobre la problemática que atraviesan las nuevas generaciones que viven en países bajo regímenes totalitarios. El trabajo de Juan Carlos Franco con Luis es destacar el sentir de un migrante en un país ajeno, pero que lo hace sentir cómodo al encontrar similitudes entre dos países, la comida, el idioma, y el caló, esa forma de hablar en el barrio. El resultado es muy aceptable.
El unipersonal se representa con una gran actuación, el protagonista en el escenario se siente y se mueve como si estuviera en su suburbio, con otros chavos banda. Se viste, piensa y habla como ellos. Luis encarna al personaje con toda la carga emocional y dramática, lo hace magníficamente porque él es el personaje. El texto se desarrolla con fuerza, ritmo y mucho movimiento.

Malandrito es teatro urbano que nos toma de la mano y nos lleva por en algún barrio de la capital, Tepito, La Buenos Aires, Iztapalapa, Peralvillo….etc. Y ahí nos acomoda para escuchar su grito de libertad, ese grito que se ahogó en algún río o que se perdió entre los árboles de algún bosque cuando migró de Venezuela a México. Dice la oposición en México que con la 4T nos volveríamos como Venezuela, habrá que saber la opinión de Luis Vegas. Les falta barrio.
Música original y diseño sonoro, Isay Ramírez; Iluminación, Emilio Zurita y Jesús Giles; vestuario, Hanniel Oyarzábal, video, Andrés León; espacio escénico, Juan Carlos Franco. Producción, Teatro Después y Cuatro Búhos. La obra se presentó en una corta temporada que concluyó el día 15 en el teatro El Milagro. Seguro que habrá otra más adelante... espero.




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