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OSO POLAR DECAPITADO

Por Roberto Sosa


Recorre la tundra congelada en busca de su cabeza, la perdió cuando llegó el desastre, un planeta lejano entró en órbita entre el Sol y la Tierra, oscureciéndola; el frío congeló todo y la noche se hizo eterna. Los pocos humanos sobrevivientes crearon robots acercándolos a los sentimientos de la gente, como el miedo, humor… y amor. El relato inicia en este lugar al momento que una mujer llega con la intención de trabajar en el refugio, pero descuben que su mano derecha se ha congelado. Afuera el oso polar camina.


OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa
OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa

La dramaturgia se despliega en un escenario distópico, donde sobrevivientes y máquinas conviven en un mundo que dejó de ser habitable; para el autor el este podría ser el apocalipsis, sin embargo el oso que merodea sin cabeza aporta algo de humor para evitar que el espectador salga deprimido. La tensión dramática se bifurca entre un bunker y un oso; el primero resguarda supervivientes, el mamífero decapitado busca recuperar su hábitat.


David Gaitán escribe el texto, desde su perspectiva este podría ser un futuro posible, la ficciosa historia nos habla de una sociedad pos-apocalíptica. Gaitán aborda que nuevamente el tema de la inteligencia artificial, recién presentó "El mar es un pixel", donde una humanoide es creada con tecnología inteligente. Acá los autómatas se encuentran confinados en una zona que mantiene en congelación signos de vida, incluidas cabezas humanas.


OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa
OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa

Martín Acosta se encarga de la dirección, ha trabajado con el autor en muchos proyectos, se conocen y entienden. El mérito de Acosta es darle sentido al texto; su propuesta se centra en representar un mundo oscuro y frío en un espacio donde humanos y robots conviven; y dejar en un narrador la figura del oso sin cabeza. El trabajo de Acosta logra que una historia rebasada de ficción, el espectador la asimile y disfrute.


Las actuaciones son de Veronica Bravo, Pablo Chemor, David Gaitán y Xóchitl Galindres. Verónica y Xóchitl demuestran su talento con personajes humanos y robots, están excelentes. Pablo además de buen músico lo es también actuando, él narra el deambular del oso polar; su vestuario nos voló la cabeza. Su personaje nos acerca al sub género steampunk y la estética retrofuturista. Gaitán escribe, produce y actúa, y prefirió actuar que dirigir; como actor es buen dramaturgo.


Oso polar decapitado es teatro que desde la ficción y con un poco de humor negro, nos pone de frente a un posible apocalipsis. Cuando suceda –si es que así acontece- podríamos decir que David Gaitán fue visionario, que escribió el futuro y que su teatro se anticipó a su tiempo, época en que la inteligencia artificial de forma incipiente nos comenzaba a preocupar. Así lo veo hoy.


Diseño de iluminación, Matías Gorlero; vestuario, Mario Marín del Río; escenografía Eva Aguiñaga; música original, Pablo Chemor. Producción Verónica Bravo y David Gaitán. Las funciones son en el teatro El Galeón Abraham Oceransky de jueves a domingo hasta el 15 de marzo.



OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa
OSO POLAR DEPAPITADO. Foto Roberto Sosa

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